Quiénes somos


Zen y Vida - ¿Quiénes somos?

"¿Puede una experiencia Zen vivirse profundamente enraizada en la tradición y a la vez ser actual, abierta y dinámica? ¿Además de quietud y silencio... puede el Zen aportarme fluidez y creatividad? 
¿Qué me sucede cuando me siento en silencio y observo? 
¿Y cuando me pongo en acción y me relaciono con lo que me rodea?"

En Zen y Vida nos damos cita un grupo de hombres y mujeres que compartimos el deseo de caminar juntos la Vía del Zen de manera que esta nos ayude a crecer y a vivir de forma más libre, satisfactoria y plena. Estamos convencidos de que esta responsabilidad personal es además el punto de partida individual para poder crear relaciones más conscientes, actividades más respetuosas y mundos más amables.

Nuestro escenario habitual no es un jardín japonés ni vivimos rodeados de lagos cristalinos, cascadas o flores de loto. Nuestra realidad no es una burbuja de "todo a zen" decorada con cuencos, incienso, bonsais y piedras en equilibrio. Muy al contrario, nuestro escenario habitual es la ciudad de Madrid, vivimos rodeados de coches y ruido urbano y nuestra realidad encuentra su asombroso equilibrio entre el trabajo, la familia, los amigos, el gato, el ordenador, el teléfono y por supuesto... los retos del día a día.

Aún así, nuestro grupo de práctica no es un espacio para desconectar, sino una oportunidad para conectar. No es un refugio, es un encuentro. La iniciativa de Zen y Vida no está planteada como un escape, ni como un lugar para relajarnos, tampoco como un salvavidas que pueda convertirse en creencia, compensación o evitación. Nuestro referente no es el del ser humano que busca al zen sino el del Zen que busca al ser humano. El Zen no busca que pertenezcas a un club espiritual. El Zen solo busca que tú te busques, y que te busques hasta encontrarte.

En ese sentido, Zen y Vida no somos un contenedor o un grupo social, somos más bien una actitud o un experimento que pone a prueba la experiencia de una nueva forma de encuentro, con uno mismo y con los demás. Este experimento/encuentro nos pone a prueba a cada uno, especialmente cuando nos abrimos a la realidad de que todos somos diferentes y únicos y a la vez todos somos idénticos y Uno, de que todas las vidas no están ni separadas ni interconectadas sino que son una Única Vida. Efectivamente, vivir en su dimensión completa esta evidencia es todo un experimento, no solo individual sino también colectivo. 

Y respecto a lo colectivo... en nuestro grupo hay de todo, jóvenes y no tan jóvenes, vegetarianos y carnívoros, gente con mucho trabajo y gente en el paro, personas que acaban de empezar a meditar y personas con un largo recorrido, los hay budistas, cristianos, que no son nada y que son un poco de todo, y los hay que después de las sesiones se toman una caña o un vino y los hay que prefieren la cerveza sin alcohol o se van a casa. Posiblemente en lo que más nos parecemos es en que somos bastante creativos y en que la mayoría de nosotros tiene muchas ganas de aprender y bastante sentido del humor.

Si te interesa el Zen y quieres meditar con nosotros el requisito para unirte no es que dejes tus problemas afuera. Al contrario, ven con todo lo que eres, con tu cuerpo, tu corazón y tu mente, no importa si están llenos de tensión, pereza, miedos, deseos, pensamientos o anhelos. Así es nuestra experiencia humana y es precisamente con lo que somos y tenemos, a cada instante, con lo que el Zen nos invita a comenzar el camino y a madurar en él. 



"La Vía del Zen me abre los ojos a una realidad ordinaria y a la vez extraordinaria a la que puedo despertar 
en cada circunstancia, en cada instante: todo lo que descubro en mí no es realmente de mi propiedad y todo lo que descubro en los demás no me es en absoluto ajeno. Todo lo mío es humano y todo lo humano es mío.
De la misma forma, entre mi vida y todo lo demás no hay ni separación ni unión, hay Unidad.
Todo lo que ha existido, existe y existirá no es un montón de pequeñas e infinitas vidas sino una sola y única Vida".

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