Zen y Vida - Budismo


Zen y Vida - Budismo
Sería un error adentrase en el Zen sin apreciar seriamente las lúcidas bases budistas que lo sostienen. 

Sin embargo, sería una limitación reducir el Zen exclusivamente a su encuadre religioso sin valorar su profunda visión humanista y su amplia dimensión universal. 

Ante esta disyuntiva, en la actualidad surge a menudo un problema de doble cara. Unas veces los que buscan iniciarse en este camino se dan de bruces con un exceso de ritual y doctrina oriental llenos de normas y desencuentros culturales. Otras veces, los buscadores que huyen de ese conflicto ideológico o del escenario religioso acaban encontrando una meditación de "marca blanca" tan laica y supuestamente científica, tan vaciada del fondo esencial, que esta solo puede ofrecerles un camino desnutrido y de muy corto recorrido.

Por este motivo, en la visión de Zen y Vida y en la del Taller de Meditación Zen la invitación es a mirar de cerca y con sumo aprecio tanto el valioso legado budista como el de los grandes maestros del Zen, de manera que ambas enseñanzas puedan comprenderse e incorporarse en la realidad actual, pero no como un dogma o un objeto de adoración sino como una fuente de inspiración viva de incalculable valor para el caminante de hoy en día.

De forma natural, la apreciación de la enseñanza budista nos lleva inevitablemente a la apreciación también de otras religiones, escuelas y maestros espirituales que han encontrado a lo largo de la historia su manera propia y singular de abrir caminos hacia la maduración, la liberación y la realización de la naturaleza esencial del ser humano. Este recorrido no solo contempla el contexto trascendente o espiritual sino otros muchos caminos que se han trazado en el ámbito del autoconocimiento: lo corporal, lo terapéutico, lo artístico, lo social, etc. 

En ese sentido, el Zen tiene la inigualable virtud de integrarse y hacerse incluso más fuerte y coherente a la luz de otras enseñanzas y es muchas veces, cuando el Zen se vuelve más universal, cuando precisamente el núcleo del mensaje budista se actualiza y se hace más vivo. 

Todo esto no quiere decir que en nuestro grupo esta actitud abierta nos lleva a una práctica zen interreligiosa, puesto que nuestra práctica no es religiosa. Tampoco pretendemos inventar un neo-zen ni una zen-terapia. Simplemente nos apoyamos con sumo respeto en la rica tradición zen y en su sólida base budista, nos alimentamos con la sabia inspiración de otras enseñanzas clásicas y contemporáneas, usamos un lenguaje actual y sencillo y mantenemos los aspectos formales en su mínima expresión centrándonos al máximo en una experiencia lo más esencial posible.


"El Zen es como un árbol sin límites. No importa quién, dónde, cuándo. Es como el Arbol de la Vida. 
Sus raíces pueden penetrar en cualquier terreno y sus ramas pueden expandirse en cualquier dirección. 
El Zen puede ser tan profundo como el espíritu del practicante y tan amplio como la apertura de su corazón".

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