ZEN Y VIDA


Zen y Vida - la propuesta  
El Zen - Ayer y Hoy

Desde hace siglos, en todas las culturas y tradiciones, la meditación en sus variadas formas ha demostrado ser el camino por excelencia para avanzar en el conocimiento de uno mismo y de la realidad, para propiciar una relación armónica con los demás y con el entorno y para favorecer el cultivo de una vida más serena, creativa y libre. 

En la actualidad, la práctica del Zen y la enseñanza del mindfulness o atención plena se están integrando en numerosos ámbitos (educativo, sanitario, empresarial, terapéutico, etc.) demostrando sus beneficios en el terreno del crecimiento personal, las relaciones humanas, la disminución del estrés y el refuerzo de valores fundamentales como la empatía, la confianza, la ecuanimidad o la aceptación. 

Lo cierto es que la Vía del Zen, a pesar de ser una escuela o tradición que se inició en Asia hace ya muchos siglos, se actualiza constantemente y nos llega siempre viva, colocándose nuevamente hoy ante nosotros como una propuesta contemporánea y propia, bien definida, realista y apasionante a la vez. Con su práctica no solo podemos conocernos mejor, serenarnos o concentrarnos, sino que podemos salir de la limitada estructura egocéntrica y apreciar así el valioso tesoro que es la vida en plenitud, nuestra vida humana y la vida de todo lo que nos rodea.


Zen y Vida

Esta invitación que nos hace el Zen en este momento a cada uno de nosotros no es una propuesta abstracta o general sino que se dirige directamente a nuestra vida en particular y por esto, si nos planteamos iniciar el camino del Zen o de la meditación, debemos hacernos cuanto antes una pregunta fundamental:

¿Cómo sería el Buddha del Siglo XXI si viviera en occidente, en una gran ciudad, tuviera pareja, estuviera atravesando una separación o tuviera hijos? ¿Cómo sería el Buddha del Siglo XXI si fuera mujer, si fuera directivo de una empresa o estuviera en el paro, si tuviera internet y teléfono móvil? Más directamente, ¿cómo sería yo si fuera un Buddha del Siglo XXI tal y como es mi vida en este instante? 

Para muchas personas el Zen es un monje budista sentado en una meditación inamovible en el centro de un silencioso templo japonés. Aunque esa imagen es muy válida, quizás es una imagen fija y además se aleja mucho de mi propia realidad. El Zen es un camino de vida, solo los vivos pueden recorrerlo, solo en esta vida. Y la vida es continuo movimiento, en todos los planos: psicológico, físico, emocional, social, etc. El Zen no es una gimnasia mental sino una vivencia existencial completa, fluida e integradora, que tiene como base central la meditación sentada, pero que a partir de esta atraviesa e impulsa todos los aspectos de mi vida.

Por eso nuestra propuesta no es la de una vida cuyo centro sea el Zen... sino la de un Zen cuyo centro sea la Vida.

Con esta visión dinámica y contemporánea surge Zen y Vida, un grupo de hombres y mujeres que vivimos en una gran ciudad y que apreciamos muy especialmente el espíritu vivo y transformador de este camino tan antiguo y a la vez tan revolucionario: un espíritu de maduración individual y colectiva que puede integrarse en nuestro día a día y colaborar así, desde lo cotidiano, a la creación de un mundo más despierto y amable.

Si quieres conocernos un poco más, puedes visitar las secciones:


"Te preguntas cómo conciliar lo espiritual y lo material, pero ¿de dónde sacas tú la idea de que la vida está 
partida por la mitad y de que tu tarea es unirla? La práctica zen no te lleva a unir lo que está separado, 
sino al despertar de tu mente natural de manera que se desmantele el engaño de la mente dual. 
La práctica zen no cambia la realidad de las cosas, tan solo aclara tu visión de la realidad". 

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